¿Cuál es la situación actual del mercado de carbono de Brasil?
La Ley n.º 15.042/2024 estableció los principios generales para la institucionalización del mercado del carbono en el país y la creación del Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones (SBCE), pero aún serán necesarios nuevos decretos y órdenes ministeriales para que el mercado funcione en la práctica.
Para analizar las implicaciones de este panorama, el fomento de la innovación y la conexión del SBCE con normativas internacionales como el CBAM, el nuevo episodio de WayCarbon Talks reunió a Bruna Araújo (Gerente de Finanzas Sostenibles) y Henrique Pereira (COO), con Lauro Marins (Head de Consultoría y Soluciones Digitales) como moderador. En la conversación, los expertos destacan lo que aún falta para que el mercado funcione en la práctica y cómo las empresas pueden prepararse para el escenario que se avecina.
Situación actual del SBCE
El plazo para la puesta en marcha del SBCE se extiende entre 2025 y 2030, período en el que el Gobierno deberá promulgar las normas que detallen el funcionamiento del mercado. “En 2025 se creó la Secretaría Extraordinaria del Mercado de Carbono (SEMC), que actúa como órgano gestor provisional, y se inauguró el Comité Técnico Consultivo Permanente, que fomenta el diálogo entre los sectores productivos, el sistema financiero, el mundo académico, la sociedad civil y los gobiernos subnacionales”, explica Bruna Araújo.
En agosto de 2026, fue puesta en marcha la consulta pública sobre las normas de MRV (Monitorización, Información y Verificación), cuya versión definitiva está prevista que se publique en noviembre, según datos de la Secretaría. “Se trata de la primera etapa práctica de puesta en marcha del mercado, lo que supone un avance concreto”, añade la experta.
Actualización: sectores regulados en la primera fase
El 29 de octubre, la SEMC publicó la Orden Ministerial n.º 3.199, que estableció el calendario oficial para la implementación de las obligaciones de MRV en el Mercado Regulado de Carbono de Brasil. La resolución definió la incorporación gradual de los sectores económicos al sistema en tres etapas:
Etapa 1, a partir de 2027: aluminio, plantas integradas de hierro y acero, cemento, exploración y producción de petróleo y gas natural, algunos segmentos de la industria química, minería de mena de hierro y de bauxita, papel y celulosa, y vidrio.
Etapa 2, con inicio hasta el 2029: cerámica, plantas semiintegradas de hierro y acero, actividades de la industria química no incluidas en la etapa 1, industria de alimentos y bebidas, minería de otras sustancias minerales, refinería de petróleo y sector eléctrico.
Etapa 3, con inicio hasta el 2031: abarca el transporte por carretera, ferroviario y acuático.
Según la SEMC, cada etapa sectorial prevé un ciclo de preparación de tres años. En esta división, el primer año se dedica a presentar el plan de monitoreo para su análisis y aprobación por parte del órgano gestor del SBCE. El segundo abarca la medición de las emisiones y absorciones a lo largo del año en curso, de acuerdo con el plan aprobado; y el tercer año implica la presentación del informe verificado (correspondiente al año anterior) ante el órgano gestor del sistema.
El papel del MRV en el SBCE
El marco del MRV tiene por objeto identificar fuentes y factores de emisión, estandarizar metodologías y consolidar la presentación de datos. En la fase de verificación, un auditor independiente valida la coherencia y la calidad de la información comunicada. “Para que el SBCE funcione, es necesario definir el límite de emisiones y la asignación de derechos de emisión. Es precisamente en este contexto donde se aplica el MRV: proporcionando la base técnica para que el Gobierno defina con seguridad los umbrales de emisión y la distribución de derechos de emisión”, añade Bruna.
Oportunidades de mercado
Pero esta agenda no se limita al ámbito técnico y medioambiental. La generación de negocio y la innovación son las premisas que subyacen a la decisión de adoptar un instrumento económico como el mercado del carbono, contextualiza Henrique Pereira. “Sin embargo, a corto plazo, el debate técnico aún deberá acercarse a las implicaciones operativas para que sea posible identificar las oportunidades”, afirma
Ya a largo plazo, se puede hablar de tres elementos de negocio
- Fijación de precios: Al internalizar el precio del carbono, se espera que las empresas empiecen a considerar las emisiones de GEI y los costes asociados a la hora de tomar decisiones sobre inversiones (futuras) y procesos operativos (actuales);
- Impacto financiero y en el balance: La descarbonización y la generación de resultados financieros no son objetivos opuestos. Sin embargo, el mercado deberá establecer las condiciones necesarias para que las inversiones sean viables, especialmente en sectores con un mayor nivel de endeudamiento;
- Puesta en marcha: La maduración del sistema permitirá que los intercambios de derechos de emisión se produzcan de forma eficiente. Cuando el mercado esté plenamente operativo, será posible evaluar cómo se relacionan la adquisición de derechos de emisión de sectores con menor coste de reducción y la inversión en la reducción de emisiones dentro de cada sector.
“Se espera que el mercado promueva reducciones de emisiones de forma rentable. Al mismo tiempo, este instrumento puede contribuir a la eficiencia de la industria, siempre que la planificación de las inversiones de capital y el mantenimiento de la competitividad adopten una perspectiva a medio y largo plazo. Es decir, la gestión de las inversiones en descarbonización y la evolución normativa deben avanzar de forma convergente, permitiendo reducir los costes de producción, fomentar la innovación y garantizar la competitividad de la industria nacional. Además, dado que parte de la industria brasileña ya se ve afectada por normativas internacionales, como el CBAM de la Unión Europea, el SBCE tiende a contribuir a reducir los costes normativos para el comercio internacional”, concluye Pereira.
Ante el avance del calendario, los expertos recomiendan que las empresas pertenecientes a las primeras oleadas se preparen con antelación mediante iniciativas como: la revisión del grado de madurez de los inventarios de GEI, la evaluación de escenarios y la fijación de precios del carbono.
¿Cómo puede ayudar WayCarbon?
Con 20 años de experiencia en la agenda climática, WayCarbon apoya a las organizaciones en su recorrido por escenarios normativos complejos. Ponte en contacto con nuestros expertos para comprender los impactos del SBCE en tu sector y estructurar tu estrategia de transición.
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