¿Qué representan las Métricas y los Objetivos en las IFRS?
Esta serie ha abordado las tres primeras dimensiones de las normas IFRS S1 y S2 / CBPS 01 y CBPS 02: la gobernanza, que define quién es responsable de la supervisión de los temas de sostenibilidad y clima; la Estrategia, que muestra cómo estos factores se integran en el modelo de negocio y en las perspectivas financieras; y la Gestión de Riesgos, que organiza los procesos de identificación, evaluación, priorización y seguimiento de estas exposiciones. Cerramos el ciclo con la cuarta dimensión, Métricas y Objetivos. Es precisamente lo que se recoge en esta dimensión lo que hace que todo lo demás resulte fiable para los inversores y el resto de usuarios finales del informe. Es lo que permite a las empresas dejar de presentar un contenido esencialmente narrativo-teórico y ofrecer cifras auditables, respaldadas por marcos globales, como el SASB.
En cuanto al contexto normativo brasileño actual, cabe destacar que modifica el marco sin restar relevancia al tema. En mayo de 2026, la Resolución n.º 244 de la Comissão de Valores Mobiliários (CVM), regulador del mercado de valores de Brasil, reformuló la norma 193 y derogó la obligatoriedad que entraría en vigor a partir de los ejercicios iniciados el 1 de enero de 2026, con una primera publicación prevista para 2027; la presentación de informes según las normas CBPS 01 y CBPS 02 volvió a ser voluntaria para las sociedades cotizadas. Esta flexibilización, sin embargo, fue de forma, no de contenido. Quienes opten por presentar informes siguen estando obligados a cumplir la norma CBPS/ISSB sin reservas y a someter el informe a la verificación de un auditor independiente, requisito que la nueva instrucción normativa ha mantenido. Además, a partir del 1 de enero de 2027, la empresa que opte por no divulgar la información deberá justificar su decisión en un comunicado al mercado. No presentar el informe ha dejado de ser una omisión discreta y pasa a exigir una justificación pública, además de presentarse, en este nuevo formato, como una posición estratégica y una ventaja competitiva.
Desde el principio, hemos señalado a las empresas que acuden a nosotros que la presión sobre esta agenda nunca se ha limitado únicamente al cumplimiento de la normativa. Los inversores, los bancos, los grandes compradores y los agentes de las cadenas de valor globales siguen exigiendo datos climáticos fiables, y en un escenario voluntario la distinción entre quienes informan con calidad y quienes no lo hacen resulta más evidente, no menos. El informe deja de ser una prueba de conformidad y pasa a ser un indicador de madurez, con un efecto concreto en el acceso al capital, en índices como el ISE B3 y en las opciones de financiación sostenible.
Vale y Renner, pioneras en los primeros informes de 2025, ya han señalado que mantendrán la presentación de informes. Vale, incluso, publicó en 2026 su segundo informe de información financiera relacionada con la sostenibilidad, ampliando la cobertura a temas de la IFRS S1, lo que pone de manifiesto una tendencia hacia la continuidad y la maduración, no hacia un retroceso. El propio mercado refuerza la interpretación de que las empresas ya venían estructurando la agenda internamente, evaluando los riesgos de sostenibilidad y organizando su presentación de informes. Estas empresas tienden a seguir adelante y se espera que, entre aquellas que opten por la divulgación voluntaria en 2026, la mantengan en los próximos años. En este contexto, las métricas y los objetivos son la dimensión que menos depende del respaldo normativo para generar valor, y de eso trata este artículo.
Qué prevé la dimensión de métricas y objetivos
Las métricas y los objetivos cumplen funciones diferentes y complementarias. Las métricas miden el rendimiento: lo que la empresa emite, gasta y expone en la actualidad; los objetivos declaran compromisos: hacia dónde quiere ir, en qué plazo y partiendo de qué punto de partida. La norma, además de exigir ambos aspectos, prevé que interactúen entre sí (un objetivo sin métrica de progreso carece de solidez; una métrica sin objetivo es un diagnóstico limitado, que no marca el rumbo) y que ambos sean sólidos. Cada KPI y cada objetivo necesita un año de referencia, una metodología de cálculo explícita y referencias que respalden la información, requisitos mínimos sin los cuales los datos no se sostienen ante auditores ni inversores.
La norma CBPS 01 / IFRS S1 aborda las métricas relacionadas con cualquier tema material de sostenibilidad que la empresa haya identificado como generador de un efecto financiero (actual o potencial). La norma CBPS 02 / IFRS S2 analiza, en detalle, el clima, con siete categorías de métricas transversales de divulgación obligatoria cuando el clima sea financieramente material. Entre ellas, las emisiones absolutas de GEI de los Ámbitos 1, 2 y 3, medidas según el GHG Protocol Corporate Standard, siendo el Ámbito 3 el punto más delicado, ya que concentra la mayor parte del total y supone el mayor reto para las empresas en la actualidad. Además, exige la divulgación de los riesgos físicos y de transición, así como de las oportunidades, expresados en valores monetarios siempre que sea posible (activos expuestos, gastos de capital y de explotación afectados, flujo de caja en riesgo), además del capital asignado, el precio interno del carbono y la remuneración vinculada a los objetivos climáticos.
Además de las métricas transversales, el Apéndice B del S2, basado en las normas SASB, ofrece métricas específicas para cada industria dentro de once sectores definidos. Es en el sector financiero, que agrupa a industrias como los bancos comerciales, las aseguradoras y las gestoras de activos, donde se concentra el mayor reto: las emisiones financiadas, contabilizadas mediante la metodología PCAF, una métrica que se refiere a estas instituciones —y no a las empresas en general— debido a las operaciones de crédito e inversión que componen sus carteras.
Reconociendo esta complejidad, el ISSB publicó, en diciembre de 2025, enmiendas a la IFRS S2 que permiten a las entidades financieras limitar la medición de la Categoría 15 del Alcance 3 a las emisiones financiadas y elegir el sistema de clasificación de sectores utilizado para desglosarlas, con vigencia a partir del 1 de enero de 2027.
En cuanto a los objetivos, cabe aclarar que: la norma no obliga a la empresa a tenerlos. Lo que exige es que, una vez establecidos, dichos objetivos se comuniquen siguiendo un estándar mínimo de calidad. No basta con anunciar un objetivo numérico final, sino que es necesario divulgar el alcance (qué gases y ámbitos cubre), el año de referencia, el horizonte temporal, los hitos intermedios, el posible uso de créditos de carbono y la validación por parte de terceros. Aunque no sea obligatorio, es plausible que, a medida que la empresa va madurando, comience a establecer objetivos, ya que estos funcionan como instrumento de compromiso público, regulan la asignación de capital y la trayectoria de descarbonización, fomentan el compromiso interno de los empleados, transmiten ambición a los inversores y financiadores, y aportan coherencia al propio informe a lo largo del tiempo. En este contexto, conviene reforzar la conectividad exigida por la norma S1: los indicadores y los objetivos deben estar integrados en la gobernanza, la estrategia y la gestión de riesgos, y no aislados del resto del informe.
De la normativa a la práctica: cómo informan las empresas
Las primeras publicaciones anticipadas en Brasil muestran cómo los diferentes sectores interpretan estos requisitos y dónde se encuentran los mayores obstáculos. El panorama actual se divide en dos grupos: las empresas que ya han publicado según las IFRS S1 y S2 y aquellas que, aunque no hayan adoptado el formato, ya operan con estructuras más maduras de métricas y objetivos.
Vale ha publicado el primer informe según la IFRS S2 con un inventario completo de los tres alcances, auditado por un tercero independiente, y con objetivos claros: una reducción del 33% de las emisiones absolutas de los Alcances 1 y 2 (basadas en el mercado) para 2030 con respecto al año de referencia 2017, una reducción del 15 % de las emisiones netas del Alcance 3 para 2035 y la neutralidad neta para 2050. Informó de inversiones por valor de 7.400 millones de reales en descarbonización a lo largo de cinco años. En 2026, publicó su segundo informe, ampliando la cobertura a temas de la IFRS S1 más allá del clima y aportando más contenido sobre la fijación interna del precio del carbono: Vale aborda la exposición a los sistemas de precios, desde el SBCE hasta el CBAM, como una variable capaz de afectar a la viabilidad de los activos, lo que vincula la métrica, el riesgo y la perspectiva financiera que exige la normativa.
Renner puso de manifiesto el reto relacionado con el Alcance 3 en cadenas de suministro largas y complejas. Sus objetivos, validados por la SBTi, prevén una reducción del 46,2% de las emisiones absolutas de los Alcances 1 y 2 hasta 2030 (año de referencia 2019), complementada por el objetivo del Alcance 3 revisado en 2024, por el compromiso de utilizar un 100% de materias primas más sostenibles para 2030 y de alcanzar la neutralidad climática para 2050. Su primer informe, correspondiente a 2024, es transparente en cuanto a la metodología y la calidad de los datos: asume el uso de factores de emisión sectoriales (Higg Index y Ecoinvent) y las incertidumbres en la trazabilidad de la cadena textil. Además, cuantificó la oportunidad de venta de productos más sostenibles en unos 94 millones de reales en los resultados de 2024, con una previsión de entre 223 y 256 millones de reales en el flujo de caja en diez años, lo que constituye un ejemplo de buena práctica que vincula los indicadores con el efecto financiero.
Irani, la tercera empresa brasileña en publicar un informe conforme a las IFRS, es un ejemplo en el que la empresa demuestra, con cifras, que las oportunidades climáticas pueden superar a los riesgos. El informe cuantifica oportunidades del orden de 377 millones de reales brasileños asociadas a la demanda de papel y envases sostenibles y 105 millones de reales brasileños a la revalorización de su propio patrimonio forestal, frente a riesgos estimados mucho menores, como los 67 millones de reales brasileños en eventos climáticos extremos. En el ámbito de los indicadores, informó de una reducción de las emisiones de los Alcances 1 y 2 y cumplió antes de lo previsto el compromiso de ampliar el saldo positivo entre emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero. Para respaldar estas afirmaciones ante un proceso de verificación, la solidez y la trazabilidad del inventario son condiciones esenciales.
Otras empresas, como Natura y Motiva (antigua CCR), ya muestran madurez en la presentación de métricas y objetivos, aunque aún no hayan publicado sus informes según las IFRS Natura informa de su desempeño en el Informe Integrado con verificación externa, basándose en marcos como SASB, TCFD, TNFD y CDP, y ya ha anunciado la adopción anticipada de la IFRS S2 para el segundo semestre de 2026. La empresa informó en 2025 de que había reducido en un 17 % las emisiones absolutas de los tres ámbitos con respecto al año anterior, en línea con su objetivo de convertirse en una empresa regenerativa para 2050.
Motiva publicó en 2025 un documento definido como “informe de transición”: aún basado en la GRI y el SASB, con una verificación limitada, pero ya estructurado en torno a los cuatro pilares de la norma y concebido como preparación para la futura adopción de las normas IFRS S1 y S2. Este informe también ilustra el tema de este artículo, dada la solidez de los objetivos comunicados: compromisos validados por la SBTi para reducir un 59% las emisiones de los Alcances 1 y 2 y un 27% las del Alcance 3 hasta 2033 (año de referencia 2019) y la neutralidad de dichos alcances para 2035, con indicadores auditados externamente y parte de la remuneración variable de los ejecutivos vinculada a los objetivos climáticos.
En todos los sectores, hay al menos tres retos importantes: la dificultad para obtener datos fiables para el Alcance 3; la garantía de que exista comparabilidad entre ciclos; y el equilibrio entre objetivos creíbles y objetivos meramente aspiracionales. En última instancia, estamos hablando de la calidad y la trazabilidad de los datos, que es precisamente lo que garantizará un proceso de aseguramiento.
Lo que el aseguramiento razonable exige en este ámbito
El debate sobre métricas y objetivos adquiere otra dimensión cuando se observa la evolución del aseguramiento. De forma simplificada, los dos niveles se distinguen por la naturaleza de la conclusión del auditor:
- Verificación limitada: conclusión negativa. El auditor declara que, basándose en los procedimientos realizados, no ha tenido conocimiento de nada que indique una distorsión relevante.
- Verificación razonable: opinión positiva, con un nivel de confianza más alto, cercano al nivel racional de la auditoría de los estados financieros, aunque nunca absoluto.
La garantía limitada sigue predominando como puerta de entrada a la garantía de sostenibilidad, pero la trayectoria normativa y técnica avanza hacia un estándar más sólido, un movimiento reforzado por la publicación de la norma ISSA 5000 por parte del IAASB, diseñada para garantizar la información sobre sostenibilidad en diferentes temas, marcos y niveles.
La diferencia deja de ser abstracta en las métricas climáticas. En cuanto a los Alcances 1 y 2, la verificación limitada tiende a basarse en procedimientos analíticos y consultas, evaluando la coherencia, la verosimilitud y el cumplimiento metodológico. La verificación razonable va más allá: lecturas de contadores contrastadas con facturas de energía y combustibles, recálculo de factores de emisión y conversiones, justificación de las exclusiones de fuentes y evaluación rigurosa de la exhaustividad del inventario. Este punto es fundamental porque la IFRS S2 exige la divulgación de las emisiones absolutas de los tres ámbitos de acuerdo con el GHG Protocol Corporate Standard, lo que convierte la calidad de la medición en la base de la credibilidad del informe. En la práctica, la ISSA 5000 desplaza el debate de “tener la cifra” a “poder respaldar la cifra”. Esto exige:
- controles internos formales sobre la recopilación, consolidación y revisión de los datos;
- pruebas trazables hasta la fuente original;
- evaluación de la exhaustividad del perímetro objeto del informe;
- hipótesis y estimaciones defendibles, sobre todo cuando se utilizan factores sectoriales o datos secundarios;
- identificación de los puntos con mayor riesgo de distorsión relevante.
Esta transición rara vez es inmediata. Por eso, la evaluación de preparación ha ido ganando terreno como etapa intermedia, lo que permite evaluar las lagunas en los datos, los controles, los sistemas, las responsabilidades y las pruebas antes del escrutinio formal. El mercado también puede avanzar hacia alcances combinados, con parte de la información con un nivel de garantía razonable y parte con un nivel limitado, sobre todo en los indicadores que dependen en mayor medida de estimaciones o datos de la cadena de suministro.
En este escenario, los Alcances 1 y 2 tienden a migrar primero, ya que implican datos más cercanos a la operación y pruebas más directamente verificables. En Brasil, el requisito de garantía es el punto que no se ha flexibilizado. La norma CVM 244 convirtió la presentación de informes en voluntaria, pero mantuvo la garantía por parte de un auditor independiente registrado en la CVM para quienes opten por divulgarla, y el texto consolidado de la norma CVM 193 prevé la evolución de la garantía limitada a la razonable en los ejercicios sociales que comiencen a partir del 1 de enero de 2026 (A esto hay que añadir que, en diciembre de 2025, el CFC aprobó la NBC TAS 5000, versión brasileña de la ISSA 5000, lo que proporciona una base técnica nacional a estos trabajos). Por lo tanto, para la empresa que decida presentar informes, la normativa no se ha relajado: no basta con publicar, es necesario hacerlo con un estándar, un método y pruebas que respalden la verificación independiente.
Más allá del cumplimiento
Las métricas y los objetivos sólidos también generan valor más allá del informe. Un inventario fiable es la base para una fijación interna del precio del carbono técnicamente defendible y para decisiones de inversión en activos fijos (capex) que incorporen el coste del carbono en los análisis de valor actual neto (VAN), payback y priorización de inversiones. Esa misma base mejora el diálogo con inversores y financiadores, que evalúan cada vez más la coherencia entre el objetivo declarado, la trayectoria de progreso, el plan de transición y la asignación efectiva de capital; según la Encuesta Global a Inversores de PwC de 2024, el 76 % de los inversores manifiesta una mayor confianza en la información sobre sostenibilidad cuando esta está verificada, y el 73 % está de acuerdo en que las métricas, los KPI y la información narrativa deberían estar verificados al mismo nivel que los estados financieros.
Este valor también se traduce en un posicionamiento frente a los mercados de carbono en formación. La Ley n.º 15.042/2024 instituyó el Sistema Brasileiro de Comércio de Emissões (SBCE), sistema brasileño de comercio de emisiones, un entorno regulado para la limitación de emisiones y la negociación de activos de emisión, reducción o eliminación de GEI. Las empresas con datos trazables, controles consolidados y claridad sobre su exposición estarán en mejor posición para valorar los riesgos, evaluar oportunidades y dialogar con los reguladores y las contrapartes. Además, la vinculación de los indicadores climáticos a la remuneración variable, cuando está bien diseñada, refuerza la cultura interna: convierte el objetivo en una responsabilidad de la dirección, y no solo en un compromiso institucional publicado ante el mercado.
La anticipación como elemento clave
Al concluir la serie, lo que queda es la interpretación de las cuatro dimensiones como un sistema, y no como secciones independientes: la gobernanza, la estrategia y la gestión de riesgos describen intenciones, decisiones y procesos, mientras que las métricas y los objetivos los hacen medibles, comparables y verificables. Es el principio de conectividad de las Normas IFRS S1 y S2 en la práctica: el informe debe poner de manifiesto la relación entre procesos, riesgos, rendimiento y efectos financieros. Y, como han mostrado los casos a lo largo del texto, no hay un único camino: el sector, el tamaño y la estructura de las emisiones definen dónde se centra el esfuerzo, ya sea entre quienes ya publican según las IFRS, ya sea entre quienes construyen esa base antes de adoptar el formato. Así pues, el punto de partida varía en función de la madurez de cada empresa.
Para quienes empiezan, la prioridad es disponer de una base de datos fiable, así como la gobernanza y el respaldo de dichos datos, antes de anunciar objetivos ambiciosos, ya que un objetivo “sólido” basado en datos frágiles puede acabar convirtiéndose en un pasivo, no en un activo. Para quienes ya han avanzado, el enfoque pasa a centrarse, entre otros aspectos, en la trazabilidad, la comparabilidad entre ciclos, la coherencia metodológica y la preparación para la verificación. La Resolución CVM n.º 244 ha modificado el grado de obligatoriedad, no la relevancia de la información: establecer métricas y objetivos sólidos sigue siendo una decisión de la dirección, no del departamento de cumplimiento, y es lo que permite a la empresa comprender su exposición, orientar el capital, dialogar con el mercado y convertir el informe en una herramienta eficaz para la toma de decisiones.
Referencias
BRASIL. Comisión de Valores Mobiliarios. Resolución de la CVM n.º 193/2023, modificada por las Resoluciones de la CVM n.º 219/2024, 227/2025 y 244/2026 (esta última deroga el carácter obligatorio y consolida el régimen voluntario). Río de Janeiro, 2023-2026. BRASIL. Ley n.º 15.042, de 11 de diciembre de 2024 (por la que se establece el Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero —SBCE—). BANCO CENTRAL DE BRASIL. Resolución CMN n.º 4.945/2021.
CONSEJO FEDERAL DE CONTABILIDAD (CFC). NBC TAS 5000 – Auditoría de informes de sostenibilidad, informes integrados y documentos relacionados, armonizada con la norma internacional ISSA 5000 del IAASB. Brasilia, 11 de diciembre de 2025.
CBPS / ISSB. Pronunciamientos técnicos CBPS 01 y CBPS 02. CVM, 2024.
FUNDACIÓN IFRS. IFRS S1 e IFRS S2: Divulgación de información relacionada con el clima (incluido el Apéndice B, SASB). 2023. Y Enmiendas a la NIIF S2 — Divulgación de emisiones de gases de efecto invernadero, ISSB, diciembre de 2025.
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