Plano Clima de Brasil: lecciones prácticas para empresas y gobiernos
Lanzado en marzo de 2026, el Plano Clima es uno de los principales instrumentos operativos del Gobierno brasileño para orientar la transición del país hacia una economía con bajas emisiones de carbono. Además, establece directrices para que los gobiernos y el sector productivo puedan adaptarse a los impactos del cambio climático.
WayCarbon formó parte del grupo de consultoras encargadas del apoyo técnico al Plano Clima, actuando en dos frentes:
- Estructuración del Plan de Adaptación Sectorial de la Industria y la Minería, contribuyendo a la identificación de riesgos y a la definición de indicadores y medidas de adaptación;
- Desarrollo de las estrategias transversales para la acción climática en materia de educación, formación, investigación, desarrollo e innovación, así como de los medios de implementación.
En los ámbitos mencionados, hemos llevado a cabo diagnósticos, entrevistas y la sistematización de las medidas sectoriales del Plano. Este artículo comparte las principales lecciones aprendidas a lo largo de este proceso, además de destacar cómo las empresas, los municipios y los estados pueden transformar las directrices del Plan en oportunidades prácticas de actuación.
Directrices para el sector público
El Plano Clima sirve de guía para los estados y municipios que aún no cuentan con un Plan de Acción Climática. Ofrece un punto de partida al identificar riesgos, sugerir medidas y definir la gobernanza, las responsabilidades y el acceso a la información. Además, refuerza la integración entre sectores y orienta una agenda basada en principios como el desarrollo sostenible y la justicia climática.
Cabe destacar que la iniciativa también incluirá una sólida estrategia de seguimiento de indicadores, elemento esencial para el éxito de cualquier acción climática.
¿Por qué es importante para el sector privado?
Aunque se trata de una iniciativa pública, la elaboración del Plano contó con una fuerte colaboración del sector productivo. A través de asociaciones sectoriales y de aportacione en marcos estratégicos, como las consultas públicas, las empresas participaron activamente en el proceso.
Como columna vertebral de la agenda climática nacional, el Plano orienta las acciones de diversos sectores, como el transporte y la agricultura, para que reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero, en consonancia con la NDC brasileña, además de consolidar iniciativas de adaptación para el país.
El trabajo también contextualiza los principales riesgos climáticos a los que está expuesto cada sector, además de ofrecer información sobre los retos y los objetivos de los sectores relacionados con la cadena de valor. Esto permite, por ejemplo, que las empresas con un uso intensivo de energía o agua comprendan mejor cómo se están preparando estos sectores para los futuros escenarios de cambio climático y ajusten sus propias estrategias.
Además, muchas acciones se llevarán a cabo a nivel local, lo que hace que la participación del sector privado sea esencial, tanto en la implementación como en la financiación de las soluciones. Cabe destacar que las empresas están presentes en los territorios y pueden actuar de forma integrada con el sector público, generando escala y acelerando los resultados.
Retos y aprendizajes
Uno de los principales aciertos del Plano fue la coordinación interministerial, en la que participaron 25 ministerios bajo la coordinación de la Casa Civil, do Ministério do Meio Ambiente e Mudança do Clima, el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, en colaboración con el Ministério da Ciência, Tecnologia e Inovação (MCTI), Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil.
Si, por un lado, la pluralidad de perspectivas fue indispensable para la solidez del Plano, por otro exigió un esfuerzo significativo de coordinación. En este contexto, las fases de formación fueron cruciales. A través de talleres, se logró garantizar la armonización conceptual entre los participantes, profundizar en los debates estratégicos y trazar vías conjuntas.
Sin embargo, todo este esfuerzo correría el riesgo de convertirse en un documento aislado sin la debida alineación con las acciones en curso en el país. Por ello, la integración con las políticas existentes fue un pilar esencial, aprovechando las estructuras que ya funcionan para incorporar la estrategia.
Próximos pasos
Tras la publicación del Plano Clima, la recomendación de WayCarbon para el sector privado es conocer las directrices del sector correspondiente. A partir de ahí, el reto consiste en elaborar planes de transición que incluyan medidas de mitigación y adaptación.
Paralelamente, para ampliar el impacto de la acción climática, conviene aunar esfuerzos con las asociaciones sectoriales y buscar la colaboración con el sector público.
Más allá de una agenda de cumplimiento normativo, la implementación del Plano Clima representa una oportunidad real de generación de valor y de reposicionamiento competitivo para las empresas.

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