Entrevista: ¿qué esperar de la agenda de riesgos climáticos en 2026?
Con la ocurrencia cada vez más frecuente de fenómenos climáticos extremos en todo el mundo, los riesgos asociados al cambio climático se han convertido en un tema cada vez más presente en el día a día de las empresas y los gobiernos. En WayCarbon, el año 2025 se caracterizó por un aumento significativo de la demanda de servicios de consultoría relacionados con este tema, incluyendo la identificación y gestión de riesgos, además de la adaptación a las normas IFRS, que orientan la divulgación de información financiera relacionada con los riesgos y oportunidades climáticos y de sostenibilidad.
Pero, ¿cuáles son las expectativas de los expertos del mercado para la agenda de riesgos climáticos en 2026? Para responder a esta pregunta, hablamos con Daniel Carvalho y Dener Ghenov, coordinadores del equipo de Riesgos Climáticos y Descarbonización de WayCarbon. Ellos compartieron un análisis sobre los principales puntos que deben permanecer en el radar del sector público y privado a lo largo del año.
1. En cuanto a la agenda de riesgos climáticos, ¿qué cuestiones deben ser más relevantes para el sector privado y el sector público en 2026?
En el sector privado, merece atención el agravamiento de los riesgos físicos asociados a los fenómenos extremos, con repercusiones en la operación directa y la cadena de valor de diferentes sectores, como lo demuestra el caso de las inundaciones en Rio Grande do Sul (Brasil), con el aumento de los costos de los seguros y la pérdida de valor de los activos afectados, y los riesgos regulatorios de transición, como el surgimiento y la integración de los mercados de carbono regulados a nivel mundial y la obligación de integrar el riesgo climático en la estrategia empresarial de las empresas que cotizan en bolsa.
En el sector público, las prioridades son la adaptación climática de las infraestructuras críticas, la gestión de desastres asociados a fenómenos extremos, con el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y alerta, y la incorporación del riesgo climático en la planificación fiscal y territorial.
2. Se acerca el año de publicación obligatoria de información climática y de sostenibilidad según las normas IFRS (2027). ¿Cómo afectará esto a las empresas de capital abierto?
Las empresas que cotizan en bolsa deberán informar sobre los riesgos y oportunidades climáticos de forma estandarizada, comparable y auditable, vinculando la agenda climática a la estrategia corporativa, la gobernanza, el rendimiento financiero y la planificación a largo plazo. Este año, estas empresas deberán crear o reforzar mecanismos de gestión de riesgos, integrando el riesgo climático y de sostenibilidad, con el fin de poder cumplir con la inminente obligación.
Aunque existe cierta especulación sobre el impacto potencial en la valoración, el costo de capital y el acceso a la financiación, todavía es un momento de aprendizaje y consolidación del mercado, centrado en el fortalecimiento de la transparencia, la calidad de los datos y la comparabilidad entre empresas y sectores.
3. Además de las normas IFRS S1 y S2, ¿hay otros cambios normativos previstos para el próximo año en la agenda de riesgos climáticos? En caso afirmativo, ¿cuáles son?
Además de las normas IFRS, avanzan regulaciones como la CSRD y la ESRS en la Unión Europea, el CBAM en la UE como barrera a la importación de productos intensivos en carbono, los requisitos de información climática en los mercados asiáticos y el avance de normas subnacionales en los Estados Unidos, como en California. En Brasil, el Banco Central debe profundizar los requisitos cuantitativos sobre riesgos climáticos para las instituciones financieras, evaluando la exposición de la cartera de crédito al riesgo de eventos extremos, por ejemplo, mientras que la regulación del Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones (SBCE) sigue en consolidación, y se espera para este año una mayor detallada sobre sus mecanismos de gobernanza, monitoreo y verificación.
4. ¿Hay sectores más expuestos que otros a los fenómenos climáticos extremos en Brasil? En caso afirmativo, ¿cuáles son y de qué manera están expuestos?
El agronegocio y el sector alimentario se encuentran entre los más expuestos a sequías, olas de calor y lluvias intensas, con impactos directos en la productividad, la oferta y los precios. La energía y la infraestructura enfrentan altos riesgos de daños físicos e interrupciones operativas causadas por eventos extremos. El transporte y la logística se ven afectados por interrupciones en el flujo de carga y la movilidad de las personas. Por su parte, el sector financiero y de seguros sufre impactos indirectos relevantes, como el aumento de los siniestros, la morosidad y una mayor volatilidad económica asociada a los fenómenos climáticos extremos.
5. ¿Cómo pueden prepararse las empresas para hacer frente a los riesgos climáticos en 2026?
Las empresas deben estructurar una gobernanza climática clara, realizar evaluaciones de riesgos físicos y de transición basadas en escenarios climáticos futuros, fortalecer los sistemas de datos y los controles internos e integrar el tema en la estrategia corporativa y la planificación financiera. Anticiparse a la alineación con las normas IFRS S1 y S2 es estratégico, especialmente porque 2026 es el último año de adhesión voluntaria, lo que permite probar procesos, mejorar la calidad de la información y prepararse para auditorías con un nivel de garantía razonable.
6. Y para el sector público, ¿qué acciones son prioritarias dentro de esta agenda?
El sector público debe priorizar las inversiones en adaptación y resiliencia climática, fortaleciendo las infraestructuras críticas y reduciendo las vulnerabilidades socioeconómicas. Es fundamental avanzar en el fortalecimiento de las políticas de prevención, preparación y respuesta ante desastres asociados a fenómenos extremos, así como crear incentivos para la gestión privada del riesgo climático, como promover requisitos de información e integración del cambio climático en la estrategia empresarial, fortalecer la taxonomía de inversiones sostenibles y los instrumentos de mercado para la mitigación del cambio climático. También es importante ampliar el acceso a la financiación, ya sea para la mitigación o la adaptación climática, y alinear las políticas y estrategias de desarrollo nacional con esta agenda.

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