Entrevista: el papel de la tecnología en la nueva fase de la agenda climática y de sostenibilidad
La sostenibilidad corporativa ha atravesado varias fases en los últimos años, pasando de ser un área paralela y centrada en la reputación a convertirse en un vector decisivo en la estrategia empresarial. La publicación de las normas IFRS S1 y S2 en 2023 marcó un punto de inflexión hacia una fase más pragmática, incorporando el rigor de la contabilidad financiera a la agenda.
Con este enfoque, el tema entró definitivamente en el radar de los directores financieros y los consejos de administración, acompañado de la demanda de mayor precisión y gobernanza en la gestión de datos climáticos e indicadores ESG. En esta nueva fase, la tecnología deja de ser solo un soporte administrativo para convertirse en un promotor del cumplimiento y la eficiencia operativa.
Para profundizar en el debate, hablamos con nuestros expertos: João Paulo Freitas (Head de Tecnología) y Beatriz Reis (Gerente de Ventas de Productos Digitales), que reflexionaron sobre el papel de innovaciones como la inteligencia artificial, los sensores de IoT y las plataformas integradas como aceleradores de la agenda. A continuación, se presentan las principales ideas.
1. La sostenibilidad corporativa ha pasado por varias fases en los últimos años. La fase más reciente es más pragmática y orientada a los resultados, marcada por la aproximación a la agenda financiera. ¿Cuál es el papel de la tecnología en este nuevo contexto?
BR – Ante esta nueva fase, se espera que las empresas enmarquen sus iniciativas de sostenibilidad desde la perspectiva de la materialidad financiera, vinculándolas a la eficiencia operativa, la mitigación de riesgos, el costo de capital y la generación de valor a largo plazo. La tecnología se vuelve indispensable ante la necesidad de consolidar grandes volúmenes de datos, garantizar la calidad y la trazabilidad de la información, modelar escenarios de riesgos climáticos y sus impactos financieros, analizar los efectos en la cadena de valor, respaldar las decisiones de inversión y garantizar la gobernanza y la auditabilidad en todo el proceso.
2. A partir de 2027, la presentación de informes según las normas IFRS será obligatoria para las empresas de capital abierto en Brasil. ¿Cómo pueden contribuir las plataformas digitales a este proceso?
BR – Con esta obligación, el rigor exigido para la contabilidad financiera comienza a esperarse en relación con la información de sostenibilidad. En este contexto, las plataformas digitales asumen un papel esencial al conectar las métricas de sostenibilidad y los estados financieros, estructurar la gobernanza de los datos y garantizar la trazabilidad para los procesos de aseguramiento razonable, por ejemplo.
Además, la tecnología amplía la capacidad analítica en lo que respecta al seguimiento continuo de objetivos e indicadores y a las proyecciones de escenarios. Las empresas que se apoyen en plataformas digitales no solo estarán más preparadas estructuralmente para cumplir con la normativa , sino que también construirán una base sólida para tomar decisiones estratégicas más robustas y con mayor credibilidad para los inversionistas.
JP – También, estas plataformas permiten realizar análisis históricos e integraciones con sistemas internos de riesgo y finanzas, lo que aporta más agilidad y transparencia al proceso. En nuestro caso, hemos desarrollado la plataforma WayCarbon Ecosystem precisamente para organizar estos flujos, siempre centrándonos en la calidad y la precisión necesarias para las auditorías externas y los indicadores de la empresa, apoyando a nuestros clientes en todo este proceso.
3. Como parte de estos cambios, hemos visto que el modelo de inventario de emisiones anual ha quedado obsoleto. ¿Cuál es la periodicidad ideal para monitorear las emisiones de GEI de una empresa? ¿Y para monitorear los riesgos climáticos?
BR – El inventario de emisiones de GEI puede ser una importante herramienta de gestión, capaz de poner de manifiesto ineficiencias y oportunidades directamente relacionadas con los costos operativos. Sin embargo, estas oportunidades solo se materializan cuando las empresas tratan las emisiones como un indicador de gestión, lo que requiere un seguimiento continuo, idealmente mensual. Este seguimiento permite supervisar los objetivos, ajustar los planes de descarbonización e integrar los indicadores climáticos en los KPI operativos y financieros de la organización. Dado que muchas empresas siguen teniendo dificultades para obtener datos con esta frecuencia, cada vez es más importante la integración de sistemas y el uso de la inteligencia artificial para mejorar la calidad de los datos.
En el caso de los riesgos climáticos, es esencial incorporarlos a la matriz de riesgos corporativos y aplicar medidas de control y adaptación que reduzcan los impactos potenciales. Aunque el riesgo físico de un activo no cambia de un mes a otro, es necesario monitorear continuamente diversas variables asociadas al riesgo, como las actualizaciones de los escenarios climáticos, los cambios normativos, la evolución tecnológica, la exposición de la cadena de suministro y la propia capacidad de adaptación del activo.
4. Dado que los datos de sostenibilidad son cruciales para las auditorías y los inversionistas, ¿cómo garantizan las empresas la integridad y la seguridad de estos datos?
JP: El pilar de la seguridad siempre debe tratarse con gran relevancia, especialmente porque la importancia de los datos es cada vez mayor para las auditorías, los inversionistas y los organismos reguladores. En este contexto, garantizar la integridad se ha vuelto tan crucial como el propio contenido. Las empresas han adoptado prácticas como: gobernanza formal de datos, controles de acceso, pistas de auditoría y validaciones automatizadas para evitar inconsistencias y garantizar la confiabilidad. Además, las integraciones a través de API reducen el riesgo de manipulaciones manuales, mientras que las soluciones de seguridad, como el cifrado de extremo a extremo, la segregación de entornos y la supervisión continua, refuerzan la protección contra el fraude y las fugas. La estandarización de estos datos en plataformas únicas también contribuye a minimizar la repetición del trabajo y a aumentar la confianza de las partes interesadas en los procesos y en la información disponible.
5.¿Podemos decir que la inteligencia artificial será un vector de crecimiento para esta agenda?
JP – Sin duda, la IA ya es uno de los mayores vectores de crecimiento de esta agenda. Acelera análisis que antes eran manuales, mejora la previsión de escenarios climáticos, automatiza cálculos complejos y permite la supervisión continua de objetivos e indicadores. Además, los modelos avanzados ayudan a identificar riesgos emergentes, optimizar operaciones y generar conocimientos que respaldan las decisiones estratégicas. Creo que la tendencia es que la IA permita que el área de sostenibilidad asuma un papel mucho más estratégico, influyendo directamente en la planificación y las inversiones.
6. Además de la IA, ¿qué otras tendencias o avances tecnológicos cree que podrían impactar la agenda de sostenibilidad y clima en este y en los próximos años?
JP: He seguido durante mucho tiempo los avances de los sensores de IoT y los sistemas de monitoreo en tiempo real, y creo que este frente tendrá un crecimiento significativo en los próximos años. Estas tecnologías permiten monitorear las emisiones, la eficiencia energética, la calidad ambiental y el uso de los recursos de forma continua, lo que aporta más precisión a los inventarios, reduce los errores operativos y acelera las acciones correctivas.
La evolución de las plataformas de modelización climática y los análisis predictivos también debería ganar relevancia, ayudando a las empresas a simular escenarios, evaluar riesgos físicos y planificar la adaptación climática con mayor rigor técnico. Por último, destaco la tendencia de las plataformas integradas de ESG, que consolidan datos, automatizan cálculos y entregas reglamentarias y refuerzan la gobernanza, algo esencial ante las nuevas exigencias globales de información y cumplimiento. La combinación de estas tecnologías amplía la capacidad de las empresas para tomar decisiones basadas en datos, aumentar la eficiencia y anticipar riesgos, fortaleciendo todo el proceso de sostenibilidad.

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