La agenda de adaptación y el sector privado

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La adaptación al cambio climático fue uno de los principales temas debatidos en la COP30 y también fue objeto de debate en el decimocuarto episodio de WayCarbon Talks. Los invitados fueron Sergio Margulis, Senior Research Associate del International Institute for Sustainability (IIS) y consultor asociado de WayCarbon, y Melina Amoni, nuestra directora de Riesgos Climáticos y Adaptación. El anfitrión del videocast es Lauro Marins, Head de Consultoría y Soluciones Digitales de WayCarbon.

En el debate, los expertos abordaron temas como: las diferencias y sinergias entre mitigación y adaptación; los retos para hacer tangible el tema; los obstáculos de financiación para este tipo de iniciativas en el contexto de la COP30; el papel del sector privado en la agenda; y la importancia de las normas y regulaciones.

Mitigación vs adaptación

Al iniciar la conversación, Sergio Margulis explica que el término mitigación se refiere al esfuerzo por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), mientras que la adaptación implica que, dado que el clima está cambiando, debemos promover acciones para adaptarnos a esta nueva realidad.

«Por supuesto, el calentamiento global solo se resolverá con la mitigación, pero no sirve de nada reducir las emisiones y, en ese período hasta alcanzar el Net-Zero, el mundo haya sufrido una enorme cantidad de impactos, como ocurrió en Río Grande do Sul (Brasil) en 2024. En resumen, la mitigación es importante para resolver el problema, pero para preservar el bienestar social, económico y medioambiental, necesitamos la adaptación», afirma.

Margulis afirma que otra diferencia fundamental que explica por qué las medidas de mitigación reciben mayor atención e inversión, en general, es el hecho de que la reducción de emisiones interesa a todos, independientemente del país que realice el esfuerzo. Por otro lado, la adaptación resuelve principalmente problemas locales.

Melina Amoni complementa esta idea recordando que la mitigación es más tangible, tiene métricas y metodologías, lo que permite visualizar con mayor claridad lo que se debe hacer. «Además, a menudo la adaptación se ve como un costo y la mitigación un poco más como una oportunidad, en la que las empresas y las ciudades pueden ver un retorno más claro. Un ejemplo de acción de adaptación puede ser invertir en una obra que prevenga las inundaciones, lo que supone un gran beneficio para la población de un barrio determinado, pero el impacto no es visible a nivel global», evalúa Amoni.

Sin embargo, destaca que se necesitan esfuerzos de sinergia entre la mitigación y la adaptación, teniendo en cuenta los múltiples beneficios. Como ejemplo, la experta cita las soluciones basadas en la naturaleza. «La restauración de los manglares contribuye a la mitigación por su alta capacidad de captura y almacenamiento de carbono, conocido como «carbono azul». Al mismo tiempo, estos ecosistemas actúan en la adaptación, funcionando como barreras naturales contra las tormentas, la erosión costera y el aumento del nivel del mar, protegiendo a las comunidades vulnerables y las infraestructuras cercanas a la costa», explica.

Durante la COP30, celebrada en noviembre en Belém, la agenda avanzó con la aprobación de 59 indicadores globales voluntarios para medir el progreso de los países en este tema, en consonancia con el Objetivo Global de Adaptación (GGA, por sus siglas en inglés). El texto estableció directrices para el uso de estos indicadores y detalla los próximos pasos para su puesta en práctica, que se tratarán a lo largo de los próximos dos años, para luego crear posibles vías para las obligaciones legales.

¿Por qué le interesa este tema al sector privado?

Lauro Marins cuenta que, según su experiencia práctica, los gobiernos se mueven a una velocidad muy diferente a la del sector privado en este tema. «En WayCarbon, trabajamos con ambos, y cuando se habla de adaptación, el sector privado actúa más rápidamente», afirma.

A diferencia del sector público, que no tiene sanciones relacionadas con los riesgos climáticos y la adaptación, el sector privado tiene obligaciones como las normas IFRS (International Financial Reporting Standards), añade Amoni. Siguiendo la directriz de 2023 de la CVM (Comisión de Valores Mobiliarios de Brasil), las empresas de capital abierto deberán divulgar los impactos y riesgos relacionados con la sostenibilidad y el clima a partir de 2027, considerando el año base 2026. «Esta decisión hace que las empresas presten más atención a la gestión de riesgos y a la implementación de iniciativas de adaptación, que ahora se consideran una oportunidad para mejorar la competitividad y el posicionamiento en el mercado», analiza.

La experta también afirma que, ante este contexto, las empresas han prestado más atención a las cadenas de valor, a su entorno y a las comunidades afectadas por sus respectivas operaciones. «Trabajamos con varias organizaciones relacionadas con la infraestructura vial y, en general, en el entorno de las carreteras hay poblaciones extremadamente vulnerables. En este sentido, veo al sector empresarial trabajando junto con el sector público en acciones de adaptación para reducir esta vulnerabilidad. El gobierno crea el entorno y el sector privado tiene el papel de financiar e innovar», concluye.

Vea el episodio completo (audio en español, active los subtítulos automáticos).

Maria Luiza Gonçalves
Periodista y Analista Sénior de Comunicación en WayCarbon |  + posts

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